El último fin de semana estuve hablando con el dueño de un hotel situado en Dénia (Alicante). Se quejaba amargamente de que su factura de la luz superaba cada mes los 5.000 euros. 5.000 euros puede ser una cifra muy alta o muy baja, según qué hotel tengas. Cuando hablamos de un hotel con piscina, con 50 habitaciones y un restaurante, 5.000 euros quizás sea una cifra excesiva. Por eso, la palabra autoconsumo no tardó demasiado en aparecer. Y apareció acompañada de las dudas más habituales que se formulan a su alrededor: ¿es legal?, ¿es rentable? y ¿funciona?

Es legal.

Especialmente en los últimos meses, se viene generando una oleada de dudas y tensión a este respecto. El autoconsumo en España es 100% legal y lo seguirá siendo. Es obvio que los intereses del actual Gobierno están muy alejados, pero tanto los países de la Unión como otros muchos en todo el mundo, ya invierten y desarrollan sus planes energéticos contando con el autoconsumo fotovoltaico a nivel industrial y particular. Por tanto, estamos ante una práctica cuya implantación es cuestión de tiempo en el Estado español. Y, a tenor de las encuestas, el cambio de rumbo puede no estar muy lejano.
En cualquier caso, más allá de la coyuntura política, el autoconsumo es legal y la única sanción posible se deriva de no legalizar la instalación. El importe de la sanción corresponde al triple del beneficio bruto obtenido. Sin embargo, un alto porcentaje de los consumidores españoles que instalan un kit de autoconsumo no lo legaliza. ¿La razón? Que el precio de su legalización es tres veces el del propio kit, por lo que su periodo de amortización se multiplica. Esto, sin embargo, no quiere decir que se deba seguir este ejemplo, por justo que sea. Al contrario, con la ley vigente, el no comunicar la instalación puede acarrear fuertes multas, por lo que desde este blog desaconsejamos esta práctica.
Es rentable.

El autoconsumo es rentable. Poniendo por caso el hotel citado, con un consumo que supera los 50 kw/hora y cuya factura de la luz ronda los 5.000 euros mensuales, una instalación de autoconsumo de 50 Kw podría amortizarla en poco tiempo. Pero vamos a estudiar el caso un poco más a fondo, jugando con el siguiente cálculo:

El hotel tiene contratada una tarifa 3.1.A. Sus consumos medios mensuales son de 13.450 Kw en la tarifa Punta (P1) y de 12.576 Kw en la tarifa Llano (P2). En euros, ese consumo se traduce en 1.853,41 € (P1) y 1.621,05 € (P2). Dando un total de 3.474,46 € al mes de gasto sólo en su energía consumida (impuestos a parte), lo que hace un total de 41.693,52 € al año.

Con un desembolso de 60.000 € aproximadamente, el hotelero hace una instalación de 50 Kw en la cubierta (que ocupa unos 400m2). Con ella se ahorraría cada mes un 23,54% (P1) y un 27,83% (P2). Es decir, 10.648,99 € al año, lo que supone aproximadamente un 26% de ahorro por año. Por tanto, el señor hotelero vería amortizada su inversión en un plazo máximo de 5 años.

Caso de estudio 50 kW-1

Funciona.

Aunque la energía solar fotovoltaica está plenamente desarrollada y, en el caso de muchos países comoAlemania, integrada y aceptada como fuente de energía fiable y eficaz, en España todavía existe un sector amplio de la población que desconoce su potencial y sus aplicaciones. En ese sentido, las campañas de desinformación y desprestigio hacia la fotovoltaica por parte del oligopolio eléctrico han sido fundamentales para afianzar ese desconocimiento. Y lo más preocupante es que la ignorancia al respecto no se limita a la población con más o menos formación, sino que entre una parte importante de profesionales que se dedican al sector energético (instaladores, ingenieros, etc) aún existe mucho desconocimiento y desconfianza.

La fotovoltaica, en efecto, funciona. Es una fuente de energía madura y eficaz, con tecnologías muy desarrolladas que, según diversos estudios, permitirá que en 2030 un amplio sector de la población mundial se beneficie de esta fuente de energía por delante de las energías fósiles.
El autoconsumo, hoy, es un tema controvertido. Son lógicas las dudas y el temor existente. No en vano, el Gobierno es como un mono con una ballesta (por recordar el célebre anuncio de un coche) y tiene a todo el sector y a los potenciales usuarios en vilo. Sin embargo, el rumbo de los acontecimientos y los compromisos adquiridos para luchar contra el cambio climático, nos abocan hacia un futuro en el que el autoconsumo ya no será una opción, sino una necesidad.
De momento, y por motivos más prosaicos que el medio ambiente, para muchas familias y muchos negocios (como el hotel con el que abrimos este post), ya lo es.
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